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18 diciembre 2012

Libre

Desperté todavía mojado de sueño y me asusté en cuanto vi el peligro: la puerta de mi casa estaba abierta.
El terror me sacudió las plumas.

13 diciembre 2012

Océano de asfalto

Caminaba cabizbaja porque estaba tan cansada que tenía la sensación de cargar con el mundo, y pesaba de tal forma que me hundía los hombros.
Así entré, admito que con muchas dificultades, en la calle comercial: Había tanta gente que apenas quedaba aire para las personas y, hechos todos ellos un océano, se movían en un oleaje desordenado que amenazaba con ahogarme. Entraban y salían de las tiendas, se paraban frente a los escaparates, imaginándose convertidos en alguien más guapo, menos bajo, mejor amante… con otra ropa, otros zapatos, un embuste diferente, un nuevo disfraz, y ninguna de aquellas gotas se preocupaba al mojarme cuando se tropezaba conmigo sin fijarse en mí.
El mundo, que tanto pesaba, empezó a derretirse desde detrás de mis cascadas y tuve miedo de hacer el ridículo, allí: llorando a solas entre tanta gente como un actor sin atrezo en una escena vacía.
Los escaparates reflejaban a los viandantes. Me acerqué hasta un coche aparcado para ver mi cara en el retrovisor y en seguida supe que todo había terminado: cuando en el espejo no encontré ninguna imagen.