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22 enero 2013

El gran día

Últimamente está inquieto y cansado, más limitado que antes: le cuesta moverse.
Además, no deja de tener pesadillas en las que le gritan y empujan, pero hay tanta luz que no ve de dónde vienen los golpes ni entiende nada y cuando se despierta se siente raro.
Lo que pasa es que tiene mucho miedo porque sabe –lo nota- que va a morir pronto.
Hoy es el gran día y ocurrirá lo peor: se le acabará el aire y, como si el mundo no fuese el mismo ni su cuerpo suyo, se convertirá en algo distinto y llegará a nosotros envuelto en el manto violáceo del frío: nuestro regalo.
Es un niño sano, ¡felicidades!, nos dirá entonces el médico.

17 enero 2013

Gracias

Te había escrito tantas cosas que acabé haciéndome otoño, empecé a mudar las lágrimas y al final tuve que hacer con todas aquellas palabras pedacitos de desilusión y arrojarlas por la ventana.
Ya no podía volver a ser joven.
Pero cerré los postigos, abrí la puerta y allí estabas: esperándome para regalarme el tiempo, ahorrado en una caja.

07 enero 2013

Noche de lluvia

Anochecí empapada en el naufragio de mi cama esta madrugada, enrededa en las sábanas secas.
Sola.
Tan sola como él, que fingía dormir a mi lado como si no estuviese oyendo también los trocitos de pena golpeando en la ventana.


02 enero 2013

Desde el uno de enero

Buenas tardes. Me gustaría morirme, por favor.
Muy bien. ¿Cuál es su número de póliza?
No tengo ningún seguro contratado, señorita; ¿No lo cubre la Inseguridad Social?
Me temo que no, señor: desde el uno de enero. Si no dispone de asistencia privada, tendrá que sufragarlo usted mismo.
Es que en este momento no sé si podría permitírmelo… ¿Cuánto cuesta morirse, señorita?
Un nombre propio, señor.
No cuento con un nombre en propiedad.
¿Quiere decir que no tiene nombre?
Es de alquiler. Lo pago con momentos ahorrados. ¿Podría financiar el servicio, señorita?
No existen financiación, fraccionamiento ni formas de pago personalizadas para morirse, señor.
Entonces mi mujer se pondrá muy contenta: podrá reducirme a escoria ella misma y, además, despacio y sin prisa: con tiempo de sobra. Gracias, señorita.
Buenas tardes.