Páginas

17 octubre 2013

Crisistunidad

Hace tiempo conocí a un tipo que vio un día en La 2 un documental sobre el comunismo chino y le cambió la vida:
Al día siguiente nos íbamos de viaje y durante toooodo el camino en coche me explicaba con detalle -poco habitual en él- que los chinos no tenían derecho a elegir dónde vivir porque el Estado decidía qué vivienda les cedería; Pero, claro, la población era tan grande, me decía, que se veían obligados a compartir su espacio con otras personas y aprendían a no necesitar mucho. Me contaba, extasiado de admiración, que en una estancia de ocho metros cuadrados podían vivir hasta dos familias...
Así, cuando llegamos al hotel y entramos en la habitación, yo inspeccioné el baño, salí al balcón, encendí el televisor, probé la cama... Y, mientras, mi compañero contemplaba con la boca abierta, inertes los brazos a ambos lados del cuerpo, en mutismo riguroso, el interior del armario abierto de par en par. Evidentemente, hice lo mismo que habrías hecho tú. Le pregunté: Pero... ¿eres tonto o buen actor? Él me explicó: ¡Fíjate en este armario! ¿Cuántos chinos crees que cabrían dentro?
Desde entonces el sistema métrico decimal dejó de tener valor para él y empezó a medirlo todo en chinos. Si íbamos al cine: En esta butaca tan grande cabrían dos chinos como tú; Si calculábamos la distancia entre el sofá y la tele para ver un partido de Champions: De aquí a ahí hay por lo menos cuatro o cinco chinos; Si hacíamos la compra: Con todas estas bolsas, en el maletero ya sólo nos queda hueco para dos o tres chinos.
Aunque él ni siquiera conocía su existencia, mi compañero aprendió en un documental de La 2 a matizar lo que de Saint-Exupéry ya tenía muy claro: que formas de controlar la realidad hay muchas.
Particularmente, no preciso saber cuántas horas sumarán las cuentas de mis días. No me hace falta medir mis ingresos ni mis regresos, ni mis metros cuadrados, ni mis finales redondos… ¡Lo que necesito es contarlo todo!
No es lo mismo: para contar bien sólo hacen falta letras.
Los chinos tienen un léxico destilado de salsa agridulce, pero… me pregunto cuántos sabrán esto.