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04 enero 2015

Disfraz

Soltar un comienzo para anudar un final.
Llenar la mesa con nuevos cables de un porvenir todavía enredado, con los buenos deseos a salvo entre los dientes de un archivador que muerde las horas antiguas, salivando la tinta de los nombres que se quedan.
Empezar el año con un desenlace... y sonreír a la oportunidad porque anda siempre jugando a disfrazarse de derrota.

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho
.
Á. González