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02 enero 2013

Desde el uno de enero

Buenas tardes. Me gustaría morirme, por favor.
Muy bien. ¿Cuál es su número de póliza?
No tengo ningún seguro contratado, señorita; ¿No lo cubre la Inseguridad Social?
Me temo que no, señor: desde el uno de enero. Si no dispone de asistencia privada, tendrá que sufragarlo usted mismo.
Es que en este momento no sé si podría permitírmelo… ¿Cuánto cuesta morirse, señorita?
Un nombre propio, señor.
No cuento con un nombre en propiedad.
¿Quiere decir que no tiene nombre?
Es de alquiler. Lo pago con momentos ahorrados. ¿Podría financiar el servicio, señorita?
No existen financiación, fraccionamiento ni formas de pago personalizadas para morirse, señor.
Entonces mi mujer se pondrá muy contenta: podrá reducirme a escoria ella misma y, además, despacio y sin prisa: con tiempo de sobra. Gracias, señorita.
Buenas tardes.

4 comentarios:

  1. Un nombre propio y un pasar.
    Felicidades, escritora!

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    Respuestas
    1. Todo llega y todo pasa, sí: salvo la identidad.
      Atracaré a algún sentimiento incauto por la calle...
      Gracias sinceras, (lecto)escritor!!

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  2. Qué irónicamente bueno. Además, la señora se pondrá contentísima de poderlo tener a su antojo para lo que guste denigrar.

    Saludos.

    PD. Gracias por tu visita, No(elia)

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  3. ¡Es que las mujeres somos muy malas, MIguel Ángel!
    Un placer leerte y un halago que me leas: ¡gracias a ti!

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