Te había escrito tantas cosas que acabé haciéndome otoño, empecé a mudar las lágrimas y al final tuve que hacer con todas aquellas palabras pedacitos de desilusión y arrojarlas por la ventana.
Ya no podía volver a ser joven.
Pero cerré los postigos, abrí la puerta y allí estabas: esperándome para regalarme el tiempo, ahorrado en una caja.
Siempre se es joven si el deseo lo consigue.
ResponderEliminarPrecioso texto.
Besos!
Supongo que hay quien muere joven, y también quien nace viejo.
ResponderEliminarGracias por la lectura y el halago.
Saludos
el tiempo ahorrado en una caja
ResponderEliminar...
me encantó este texto, pero sobre todo esa frase
abrazos para ti
Es un texto sentido... así que me alegra que te haya gustado.
EliminarNunca está de más ahorrar horas, ¿verdad?
¡Muchas gracias por tu visita y tus palabras, Marga!
Besos.