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17 enero 2013

Gracias

Te había escrito tantas cosas que acabé haciéndome otoño, empecé a mudar las lágrimas y al final tuve que hacer con todas aquellas palabras pedacitos de desilusión y arrojarlas por la ventana.
Ya no podía volver a ser joven.
Pero cerré los postigos, abrí la puerta y allí estabas: esperándome para regalarme el tiempo, ahorrado en una caja.

4 comentarios:

  1. Siempre se es joven si el deseo lo consigue.
    Precioso texto.
    Besos!

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  2. Supongo que hay quien muere joven, y también quien nace viejo.
    Gracias por la lectura y el halago.
    Saludos

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  3. el tiempo ahorrado en una caja
    ...
    me encantó este texto, pero sobre todo esa frase
    abrazos para ti

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    Respuestas
    1. Es un texto sentido... así que me alegra que te haya gustado.
      Nunca está de más ahorrar horas, ¿verdad?
      ¡Muchas gracias por tu visita y tus palabras, Marga!
      Besos.

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