Soltar un comienzo para anudar un final.
Llenar la mesa con nuevos cables de un porvenir todavía enredado, con los buenos deseos a salvo entre los dientes de un archivador que muerde las horas antiguas, salivando la tinta de los nombres que se quedan.
Empezar el año con un desenlace... y sonreír a la oportunidad porque anda siempre jugando a disfrazarse de derrota.
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Á. González

Me gusta mas la mesa así. Ahora volverá a su verdadero lugar no???
ResponderEliminarPues... ¿sabes?, a mí me gusta más este rincón. ¿Quién me dice a mí que no está más a gusto mi mesa apuntalando el recuerdo en esta esquina?
EliminarDejaría una silueta, perfilando el vacío... ¿no crees? ;-)
"He vencido: la derrota es mía", dijo una vez un iluminado.
ResponderEliminarAl final: ¿dónde queda el nudo?
Breve y bueno, como siempre.
Best whishes!
Dijo una vez un poeta de los sabios...: Un muy buen verso y -puede verse- una inspiración.
EliminarEn la garganta, donde siempre se anudan las cosas importantes.
Siempre: gracias.