Sería el olor de las siete, tal vez, con Madrid por zapatos: la amenaza, la voz muda de alarma que no supo interpretar cuando, a las siete del martes, alguien bajó por su lado, entre nubes de Loewe, esa calle que subía.
Todas las promesas suspendidas llovieron. Los paseos antiguos se le enredaron en el pelo, los dedos de las manos llenos de su ausencia, cada 29 de cada mes tapándole los ojos, los besos muertos le mordían los talones, su nombre se le clavaba en las encías. La sangre hecha palabras y la cuesta hacia el olvido, tan cerca por fin, le pareció de pronto insoportable.
A las siete y un minuto, en Madrid, la melancolía le volvió la mirada hacia la ciudad destruida y allí mismo, de pie, se hizo de sal.
Hoy es mañana todavía.
A. Machado
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ResponderEliminarMenos mal que hoy no existe el 29 de febrero.
ResponderEliminar¿Es que ha existido alguna vez? ¡Es una fecha fantasma!
EliminarBesos, Maybe.
"Nunca es tarde.
ResponderEliminarNo van a desaparecer las calles, ni dejarán de sonar los pasos, ni se detendrán los relojes a las 19,01 minutos.
Porque ninguna teoría es exacta, aún no es tarde."
Siempre exquisita en lo escrito.
Un placer.
Fue tarde para Lot: las calles siguieron allí pero las estatuas de sal no pueden ver... o no saben mirar.
EliminarSin embargo, todos los relojes de Madrid dejarán siempre de latir un instante a las 19.01... para volver atrás la vista y saborear el recuerdo de aquella hora sagrada. Y Edith sonreirá, preguntándose si es verdad que nunca es tarde.
Muchas gracias -muchas-, por leerme.
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EliminarDelicioso como siempre, pero intenta respirar racimos de mañana, siempre quedan, y hazlos presente.
ResponderEliminar¡Queda tanto presente en el futuro...! Y tanto futuro se derritió ardiendo en otros presentes ya pasados...
EliminarTienes mucha razón, Fran: hay que estirar los dedos y acariciar lo que esté por venir. Y, si son racimos, ¡merendarse el mañana!
Gracias, como siempre, por tus palabras.
Originales palabras,
ResponderEliminaringenioso relato
que atrapa la atención.
Me alegra que te haya atrapado su lectura, Teresa, ¡y espero que te deje volver sana y salva!
EliminarMuchas gracias por tus palabras, ¡besos!
Los cumpleaños de las estatuas de sal siempre fueron a las 19:01 de un 29 de Febrero...
ResponderEliminarYo he conocido a varias jajaja
Tú porque eres una mujer de mundo... ¡Amistades jóvenes y poco habladoras!
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